Cómo funciona
Mullvad es un VPN sueco de tarifa plana operado por Amagicom AB desde Gotemburgo, en activo desde 2009. No hay niveles de precio ni venta cruzada. Cinco euros al mes compran un único producto: una conexión enrutada a unas cuarenta ubicaciones, sobre la pila WireGuard u OpenVPN propia de Mullvad, con la infraestructura ejecutándose íntegramente en RAM. No existe una cuenta en sentido tradicional. Al darse de alta, el sistema genera un número de cuenta de 16 dígitos, y ese número basta para autenticarse frente al servicio. Se recarga con prácticamente cualquier vía de pago: tarjeta, transferencia bancaria, Bitcoin, Bitcoin Cash, Monero, Swish, o un sobre con efectivo enviado a un apartado postal de Gotemburgo. Las aplicaciones de Mullvad para Linux, macOS, Windows, Android e iOS son código abierto en GitHub, igual que el Mullvad Browser que la casa co-mantiene con el proyecto Tor.
KYC y privacidad
El alta no pide nada. Sin campo de correo, sin campo de teléfono, sin campo de nombre; la única credencial emitida es el propio número de cuenta, que conviene anotar en lugar seguro. La política de no registros cubre direcciones IP, tráfico, consultas DNS y marcas temporales de conexión, y ha sido puesta a prueba a la luz pública. En abril de 2023 las Operaciones Nacionales de la Policía sueca ejecutaron una orden de registro en la sede de Gotemburgo en nombre de una investigación alemana; tras demostrar el equipo que los datos requeridos no existían, los agentes consultaron al fiscal y se marcharon sin incautar nada. Hay un espejo .onion del portal de cuenta para quien prefiera no pasar por la red abierta.
Fortalezas y límites
El historial de auditorías es el argumento más sólido a favor del servicio. Cure53 ha revisado aplicaciones e infraestructura repetidamente desde 2018, lo más reciente una cuarta auditoría de infraestructura concluida en junio de 2024, y Assured Security Consultants llevó a cabo en 2025 una prueba de intrusión específica de la aplicación web. El modelo de precios es, en sí mismo, una forma de higiene de privacidad: no hay contratos anuales que empujar, ni bonos por referidos, ni métricas de churn que dependan de identificar al cliente. El techo, eso sí, es real. Sigue siendo un VPN comercial centralizado, con servidores que opera la propia Mullvad, no un mixnet ni un relé entre pares; el usuario tiene que confiar en la jurisdicción sueca y en la postura del operador — confianza bien fundamentada, pero confianza al fin y al cabo. La velocidad da la talla para navegación y torrent; la red es más pequeña que la de los proveedores más grandes y está menos optimizada para el streaming sensible a la latencia.
Veredicto
Mullvad es ese VPN raro que hace bien las cosas aburridas durante diecisiete años seguidos: cuentas anónimas, pagos en efectivo, auditorías externas recurrentes, código fuente público, y un registro policial real que no produjo absolutamente nada. Está pensado para quienes tratan la privacidad como infraestructura por defecto, no como una función que activar.
Para usuarios cuyo modelo de amenaza incluye órdenes judiciales, ISP y rastreadores publicitarios, Mullvad se acerca a una infraestructura por defecto tanto como puede hacerlo un VPN comercial. Su techo es la centralización, no su conducta. Nota: A (9,2/10). Confianza: LEGIT.
