Cómo funciona
JMP emite un número telefónico real en Estados Unidos o Canadá y lo asocia a un identificador Jabber dentro de la red XMPP federada. Llamadas, SMS, MMS y buzón de voz llegan a cualquier cliente XMPP que cumpla el estándar — Cheogram en Android, Dino en escritorio, Conversations, Gajim, o un servidor que tú mismo hayas montado. La pasarela se sitúa en el borde de la operadora, en Canadá; el tráfico desde tu dispositivo hasta los servidores de JMP va envuelto en TLS, y una conversación con OMEMO entre dos cuentas XMPP enrutadas por JMP queda cifrada de extremo a extremo. El lado de la red telefónica sigue siendo, claro, la red telefónica. JMP lo dice con todas sus letras en su política de privacidad: la red telefónica no cifra ni metadatos ni contenido, y conviene asumir que un adversario estatal ve ambos.
Las recargas de la cuenta se denominan en USD o CAD y se pueden pagar con Bitcoin on-chain, Lightning, Monero, dinero fiat o efectivo físico. Una línea cuesta 4,99 USD al mes, las líneas adicionales 2,45. Las cuentas nuevas deben recibir al menos un SMS entrante antes de poder enviar — un filtro antiabuso, no un paso de KYC.
KYC y privacidad
No hay verificación de identidad en el registro. El alta se hace mediante un mensaje XMPP a un bot; no se pide correo, ni número de teléfono, ni documento oficial. JMP describe su política como sin registros por intención, pero reconoce con honestidad que algunos metadatos sobreviven en los logs operativos y en las copias de seguridad. Los contenidos y metadatos de SMS se conservan hasta siete días por resiliencia; los medios MMS y las grabaciones de voz hasta treinta días tras el último acceso.
La postura legal es canadiense. Los servidores están en Canadá, el operador responde ante la autoridad federal canadiense y la de Columbia Británica, y la política de privacidad se compromete a atender las solicitudes legales de esas jurisdicciones. Eso no es una puerta trasera — es a lo que está sujeto cualquier operador canadiense — pero es el matiz que separa a JMP de una garantía a nivel de protocolo.
Fortalezas y límites
Las fortalezas son inusuales en esta categoría. El código — jmp-register, sgx-catapult, el cliente Cheogram — es abierto bajo AGPL y está publicado en git.singpolyma.net y GitLab. El operador, Soprani.ca, lleva asociado al mismo desarrollador principal desde 2017, y el servicio acumula nueve años sin brecha, congelación ni robo de fondos documentado. Las criptomonedas se tratan como vía de pago de primera, no como curiosidad. Los números pueden portarse desde otra operadora.
Los límites son honestos. La cobertura se limita a EE. UU. y Canadá; los números de emergencia (911, 112, 999) no funcionan; la regla de recibir un mensaje antes de poder enviar incomoda a quien porta un número ya activo. No hay dirección Tor en .onion. No figura ninguna auditoría de seguridad externa — la apertura del código es revisión comunitaria voluntaria, no un Cure53. Y la dirección postal está en una jurisdicción cuyo régimen de telecomunicaciones incluye herramientas de interceptación legal, lo cual importa si tu modelo de amenaza contempla citaciones canadienses o estadounidenses.
Veredicto
Para un usuario nativo de XMPP que quiere un número norteamericano funcional sin entregar identidad a la operadora, JMP es la opción más madura de su categoría desde hace años. Para quien tenga un Estado-nación en su modelo de amenaza telefónica, el servicio es honesto: la red telefónica no le protegerá. Nota: A- (8,7/10). Confianza: TRUSTED.
Para usuarios nativos de XMPP que quieren un número norteamericano funcional sin atarle identidad encima, JMP es la opción más madura de su categoría desde hace años. La honestidad sobre los metadatos de la red telefónica es, en sí misma, la virtud más clara del servicio. Nota: A- (8,7/10). Confianza: TRUSTED.
